«Preguntada sobre la intención de su escritura, en una entrevista hace ya unos años, Matilda Södergran (Finlandia, 1987), cita a Birgitta Trotzig: “El diálogo con lo insoportable, lo irresoluble, no debe interrumpirse”». Ese es el comienzo del prólogo del libro Los Delirantes de Södergran, traducido del sueco por David Guijosa. A continuación, uno de susContinueContinue reading “Estiro la mano hacia dentro para sacar los restos”